Ejercicios de yoga y ofrenda al río Ganges en Benarés

La India nos ha regalado dos recuerdos inolvidables: nuestro viaje por el Himalaya y la estancia que pasamos en Benarés. Sigue con nosotros para percibir el aire que se respira en este lugar santo y acompáñanos en nuestros ejercicios de yoga a orillas del Ganges.

Poses de yoga por toda la India

Nuestra aventura de yoga en la India empezó en Bombay y continuó por varios Estados. Pasado un tiempo llegamos a Rishikesh, desde donde hicimos una excursión al Himalaya (léela aquí). Al volver, teníamos muchas ganas de ir a Benarés y, cuánto más preguntábamos, más nos apetecía. Entonces, siguiendo nuestra intuición y los consejos de la población local, cogimos un tren que nos dejaría allí en unas 26 horas.

Tablas de ejercicios de yoga para sobrellevar el viaje

El camino hasta Benarés era tan duro como precioso. Cuando no estábamos charlando o descansando en las literas del tren, hacíamos tablas de ejercicios de yoga. Como siempre decimos, el yoga nos conecta con el entorno en el que estamos y, en este caso, nos daba energía y mantenía nuestra ilusión.

Cuando ya parecía que estábamos llegando, a tan solo tres kilómetros de la ciudad, el tren frenó en seco. Nos quedamos unas dos o tres horas allí sin conocer el motivo. Muchos decidieron bajarse y finalizar la travesía andando, pero nosotros optamos por practicar posturas de yoga y esperar.

Posiciones de yoga en Benarés

Benarés es la ciudad habitada más antigua del mundo. En sus calles se respira una mezcla de magia y caos que te envuelve en un entorno histórico y lleno de energía. Nada más llegar, dejamos las maletas y salimos a explorar.

Nos quedamos impresionados al ver el fuego eterno, encendido desde hace 5 000 años. La tradición sigue tan presente a día de hoy que todos los muertos se queman allí y, después, se tiran sus cenizas al Ganges. Resulta muy desconcertante ver a los gatos intentando comerse huesos a medio calcinar.

La población local vive dedicada a la existencia de lo divino. Estuvimos en contacto con swamis y con sadhus, que viven dedicados a conectarse con Dios. Imaginaos lo fascinados que nos quedamos cuando uno de ellos nos invitó a conocer el Ganges al amanecer.

La ciudad nos hacía sentir una energía muy inspiradora. Era como si fuésemos parte de ella, y apenas llevábamos unas horas allí. Ante muestras tan hospitalarias como la de nuestro amigo sadhu, no podíamos sentirnos de otra forma. Tras hablar con él, decidimos volver a nuestra habitación, realizar unos ejercicios de yoga e irnos a dormir para levantarnos muy temprano al día siguiente.

Ejercicios de yoga en ofrenda a orillas del Ganges

Por la mañana, casi no nos hizo falta ni el despertador. Nos vestimos y salimos corriendo para llegar al Ganges lo antes posible. Una vez allí, nos subimos a una barca con nuestro amigo y con un niño al que nos sentimos muy conectados. De repente, sacó un ramo de puyas con una vela en el centro, se lo dio a Keila y le dijo que lo tirase al río y pidiese un deseo.

Desvelar los deseos antes de tiempo es sinónimo de mala suerte, pero cuando se cumplen ya se pueden contar. Keila había deseado ser madre y nuestro hijo Kiran («rayo de luz» en sánscrito) es idéntico a cómo ella lo había imaginado.

Al bajarnos del barco, nos relajamos a orillas del río y realizamos unas poses de yoga. Nos sentíamos increíblemente conectados a ese entorno y, de hecho, estamos deseando volver. Lo haremos cuando nuestro hijo cumpla 10, 20, 30 años, y así sucesivamente, a modo de ofrenda por todo lo que esa ciudad nos da dado.

En resumen, Benarés siempre ocupará un lugar muy especial en nuestro corazón. ¿Te gustaría saber qué otros sitios hemos visitado o averiguar cómo son nuestras clases de yoga? Si es así, no dudes en consultar nuestra página web. Si lo prefieres, puedes visitarnos en nuestro estudio de yoga Barquillo 12, en Madrid. ¡Estamos deseando conocerte!

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