Voto de silencio en los Himalayas

Nuestro viaje por la India ha sido sinónimo de bikram, paisajes espectaculares y experiencias inolvidables. Quédate con nosotros para recorrer los Himalayas y descubrir cómo viven las personas que consagran sus vidas al voto de silencio.

India, centro neurálgico del yoga

Aterrizamos en la India con un objetivo en mente: poner en marcha el segundo estudio de bikram yoga del país. Esto nos permitió pasar un mes montando el centro de yoga y otros dos meses impartiendo clases de bikram.

Cuando sentimos que el estudio estaba a pleno rendimiento, decidimos aprovechar y conocer el país a fondo. Una de nuestras primeras paradas fue el estado de Rajastán. Después, seguimos nuestro rumbo hasta llegar al norte, a la zona de Uttar Pradesh y, más concretamente, a Rishikesh.

Práctica de yoga intensa en Uttar Pradesh

Popularmente, esta zona se conoce como el Disney World del mundo del yoga. Esto no es de extrañar, porque estos parajes atraen a personalidades muy conocidas de todos los rincones del planeta en busca de sesiones de yoga.

El ambiente en esta zona es totalmente distinto al que apreciamos en otras provincias. Con los Himalayas de fondo, el aire está más limpio y la población más tranquila.

Yoga y meditación en los Himalayas 

Nuestra aventura por las diferentes provincias de la India había despertado en Rafa una atracción muy fuerte hacia las Royal Enfield. Se trata de motos británicas, preciosas, estilo años 50. Con esto en mente, un día nos propusimos alquilar una y adentrarnos en el Himalaya.

El objetivo estaba claro: subir al Nanda Devi, el pico más alto del Himalaya en la India, y ver las vistas de la cordillera. No sabíamos qué nos depararía el camino, ni siquiera habíamos conducido una moto de marchas antes (y mucho menos una de 500 cc), pero cogimos los sacos de dormir y las esterillas de yoga y nos pusimos en marcha.

La hermana de Keila y nuestro amigo Baba se unieron a nuestra ruta improvisada. Circulamos por pistas de tierra vertiginosas, salpicadas de barrancos y pasos con desprendimientos. Por el camino, la práctica de yoga y meditación nos aportaba una gran dosis de energía y positividad.

Una carretera, un camino por descubrir

Voto de silencio de los monjes

Un día de lluvia, paramos en un chamizo del camino para tomar un té. Allí nos topamos con el primer swami de nuestra ruta. Los swamis ofrecen un voto de silencio a la meditación y vagan por las montañas a lo largo de sus vidas.

Este swami era un hombre santo con una sonrisa llena de luz. Le paramos y le dijimos: «baba-yi (padre), ¿cómo está? ¿Dónde vive?». Él nos señalaba la cima de la montaña continuamente. Poco después, nos dimos cuenta de que no hablaba, a él no hacía falta explicarle cómo hacer voto de silencio.

Poco después, sacó una pizarra y una tiza de la mochila y nos indicó que había asumido el voto de silencio ocho años atrás. Nos lo contaba riéndose, tanto que tenía que controlarse para no romper el voto con sus carcajadas.

Cómo hacen voto de silencio a orillas del Ganges

Después de esta experiencia, nos pusimos en ruta de nuevo hasta que, otro buen día de lluvia, nos topamos con otro swami. Era un chico de unos 22 años con una sonrisa blanca y perfecta. Nos acercamos a él y le pedimos consejo acerca de dónde comer algo y alojarnos. Inmediatamente, nos pidió que fuésemos a por unas lentejas a un puestecito y nos llevó a su hogar.

Al llegar, atisbamos un templo budista dedicado a Shiba situado a orillas del río Ganges. Nos quedamos dos días con él y con los niños que le acompañaban, todos de origen nepalí. Cantábamos, reíamos e incluso hablábamos, porque él sabía qué es un voto de silencio, pero lo rompía de vez en cuando. Era pura bondad, se le notaba en la mirada. Pasados esos días, estábamos fascinados por la devoción que tienen por entender la verdad que se esconde más allá de nuestras vidas.

Con esta experiencia en el corazón, recogimos las esterillas de yoga y los sacos de dormir e iniciamos nuestra travesía de vuelta a «casa». Si la ida había sido difícil, imaginaos conducir de noche, por caminos de tierra, cargados de bártulos y, por si no fuera poco, ¡viajando tres en la misma moto! Nuestro amigo Baba se había aficionado mucho a los licores indios, así que tuvo que tomarse un descanso antes de volver.

Este viaje de descubrimiento del voto de silencio en un contexto budista fue una de nuestras mejores experiencias. Si quieres saber más acerca de nosotros y de lo que nos mueve, no dudes en visitar nuestro sitio web. También puedes optar por visitarnos en Barquillo 12, nuestro centro de bikram yoga en Madrid. ¡Nos vemos pronto!

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